María Santísima de la Candelaria


Es una imagen de candelero, obra del artista cordobés Antonio Rubio, tallada en 1974; de rostro pequeño y ovalado, La Candelaria tienen unos expresivos ojos castaños de los que resbalan cinco lágrimas. Su boca, pequeña y entreabierta la dota de un carácter muy personal. El pelo, moreno, lo tiene recogido en un moño, muy a la manera de las mujeres andaluzas de Julio Romero de Torres, tan vinculado al barrio de la Axerquía. Las manos, abiertas, tienen los dedos levemente girados hacia dentro.

La advocación de la Candelaria es muy del barrio, por celebrarse cerca la Romería de las Candelas antes de partir hacia el Arroyo Pedroche y por estar cerca la ermita y la calle de tal Advocación. Representa su nombre la Purificación:

“Cumplidos los ocho días para circuncidar al niño, le pusieron por JESÚS, el cual le había sido puesto por el ángel antes Moisés, le trajeron a Jerusalén para presentarle al Señor (como está escrito en la ley del Señor: Todo varón que abriere la matriz será llamado santo al Señor, y para ofrecer conforme a lo que se dice en la ley del Señor: Un par de tórtolas, o dos palominos. Y he aquí había en Jerusalén un hombre llamado Simeón, y este hombre, justo y piadoso, esperaba la consolación de Israel; y el Espíritu Santo estaba sobre él.

Y le había sido revelado por el Espíritu Santo, que no vería la muerte antes que viese al Ungido del Señor. Y movido por el Espíritu, vino al templo. Y cuando los padres del niño Jesús lo trajeron al templo, para hacer por él conforme al rito de la ley, él le tomó en sus brazos, y bendijo a Dios, diciendo: Ahora, Señor, despides a tu siervo en paz, Conforme a tu palabra; Porque han visto mis ojos tu salvación, La cual has preparado en presencia de todos los pueblos;  Luz para revelación a los gentiles, Y gloria de tu pueblo Israel.  Y José y su madre estaban maravillados de todo lo que se decía de él. Y los bendijo Simeón, y dijo a su madre María: He aquí, éste está puesto para caída y para levantamiento de muchos en Israel, y para señal que será contradicha  (y una espada traspasará tu misma alma), para que sean revelados los pensamientos de muchos corazones.”

Evangelio según San Lucas


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