Nuestro Padre Jesús de la Oración en el Huerto


La talla del Señor del Huerto es obra anónima del siglo XVII, atribuida a la escuela granadina, muy posiblemente al círculo de Pedro de Mena, según diferentes análisis como los del D. Alberto Villar. El señor se encontraba en la desaparecida Parroquia de San Nicolás de la Axerquía, de la que tan solo se conserva un pórtico de entrada en un solar de la Ribera.

El pasaje bíblico que representa es el momento en el que Jesús va a orar al huerto de Getsemaní, al que le acompañaron los apóstoles Santiago, Pedro y Juan, y es reconfortado por el Ángel que le ofrece la copa.


“Entonces vino Jesús con ellos a un lugar llamado Getsemaní y les dijo: 
Sentaos aquí mientras yo voy a orar. Y tomando a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo, comenzó a entristecerse y angustiarse. Entonces les dijo: Triste está mi alma hasta la muerte; quedaos aquí y velad conmigo. Y adelantándose un poco, se postró sobre su rostro, orando y diciendo: Padre mío, si es posible, pase de mí este cáliz; sin embargo no se haga como yo quiero sino como quieres tú. Y viniendo a los discípulos, los encontró dormidos, y dijo a Pedro: ¿De modo que no habéis podido velar conmigo una hora? Velad para que accedáis a la tentación; el espíritu está pronto, pero la carne es flaca. De nuevo, por segunda vez, fue a orar, diciendo: Padre mío, si esto no puede pasar sin que yo lo beba, hágase tu voluntad. Y volviendo otra vez, los encontró dormidos; tenían los ojos cargados. Dejándolos, de nuevo se fue a orar por tercera vez, diciendo aún las mismas palabras. Luego vino a los discípulos y les dijo: Dormid ya y descansad, que ya se acerca la hora y el Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los pecadores. Levantaos, vamos; ya llega el que va a entregarme.”

Del Evangelio según san Mateo.
La oración de Getsemaní.

La imagen está concebida de rodillas, para vestir, con una mimada y cuidadosa anatomía de las manos y pies. La mirada dulcísima de Jesús se gira hacia el ángel que viene a confortarlo. Los cabellos del Señor despejan su frente como si el viento de la llegada del ángel los apartara de su rostro. El señor del Huerto en cambio no presenta ninguna gota de sangre propio del pasaje evangélico que representa. Es sin lugar a dudas una de las estampas más bellas de la iconografía cordobesa del Señor, no solo por su belleza sino por la tranquilidad y el reposo que transmite la contemplación de esta imagen.

Tres han sido los ángeles que han acompañado al Señor del Huerto desde su refundación en 1975. El primero, recuperado de Montilla, procesionaba antes de la desaparición de la Cofradía es de Camacho, realizada en escayola a imagen de la que realizara Salzillo en el siglo XVIII para la Oración en el Huerto de Murcia. En 1982, la Hermandad encarga a D. Miguel Arjona la realización de un ángel tallado y policromado en madera de pino de Flandes, que procesionaría hasta el año 2004. Año en el que el artista sevillano Navarro Arteaga, talla el actual ángel, que se sitúa delante del señor, en una esquina del paso.

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