Epifanía del Señor

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Adorar es mirar al Señor,
sentirlo cercano, muy dentro.
Dejarme mirar.
Saber que me habita
una maravillosa Presencia.
 
Te adoro.
Te contemplo, y me quedo aguardando…
En silencio te expongo mi vida…
Te adoro, Tú me miras, Señor.
 
Tus ojos bendicen todo mi ser,
mi entorno vital,
los entresijos escondidos de mi persona,
que ni yo misma conozco.
Tu mirada acaricia mi vida,
me sana, me llena de luz…
Te adoro.
(Santa Rafaela María)