Entrevista a D. Ángel Roldán, párroco de Nuestra Señora de la Asunción

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Ángel Roldán Madueño recibió la llamada del Señor a los 13 años. Natural de Montoro, actualmente ejerce su ministerio en la Parroquia de Nuestra Señora de la Asunción (Parque Figueroa).
Persona sencilla, humilde y servicial, destina la mayor parte de su tiempo a hacer la vida más fácil a los demás, a los más necesitados, a las familias que realmente están atravesando momentos muy difíciles en estos últimos meses.
En la realidad actual que nos encontramos, es una de la parroquias que más familias demandan su ayuda y con la que nuestra Hermandad se siente muy orgullosa de colaborar directamente, sin dejar atrás a nuestra amada Parroquia de San Francisco y San Eulogio.

Usted es párroco de Nuestra Señora de la Asunción, ¿cómo era el Parque Figueroa antes del 14 de marzo?
Un barrio sencillo, obrero, trabajador, donde los dos miembros de la familia trabajaban, haciendo vida en el propio barrio, porque es autosuficiente a nivel de comercio, de trabajo; los niños jugando en la calle, su parroquia en el centro, el club social. Ése era el barrio antes.

Y llegó el estado de alarma…
Y entonces todo se paró en seco, totalmente. Todas las personas dejaron de trabajar y, por tanto, de ingresar.

¿Tiene alguna influencia en la situación actual, ser un barrio de la periferia?
No es un barrio con una problemática aguda; que muchos trabajos sean de economía sumergida es lo más complicado.

¿En qué consiste la ayuda que la parroquia presta a los vecinos?
Una ayuda de emergencia, alimentación, higiene y limpieza. Y ahora también ofrecemos una ayuda de formación para la inserción laboral.

Le hemos visto en medios de comunicación, en las redes sociales, en mensajes, dando a conocer esta realidad. ¿Cómo afronta personalmente esta situación límite?
Poniendo todo lo que puedo y tengo.

¿Lo mejor y lo peor?
Lo mejor, muchísimas personas, 99%, que dan lo mejor de sí mismas: cariño, amor, entrega, generosidad, tiempo…
Lo peor, pues ciertamente hay personas que ante este drama responden con un egoísmo, una soberbia y una vanidad de libro.

Voluntarios, donantes, empresas…. ¿Qué se está encontrado en este camino?
Muchísima generosidad, muchísima generosidad, de quien menos te esperas.

En nuestra hermandad guardamos un grato recuerdo de su predicación en el quinario del Señor del Huerto. Además, hacía algunos años que no venía ningún sacerdote invitado. Cuéntenos alguna de sus sensaciones o emociones que le haya quedado en el recuerdo….
El amor que le tenéis a la Oración en Getsemaní. El conocimiento y el entrar en el corazón de Jesucristo en la Oración en Getsemaní. A mí personalmente, me ha ayudado el hecho de haberme tenido que preparar esos días que estuve con vosotros. Y el ver que vosotros también teníais muchísimo conocimiento y amor a ese momento del misterio de Cristo, como es la Oración en el Huerto, mucho más.

¿Qué le recomendaría a un cristiano que se acerca a las cofradías?
Que ame mucho a Jesús y a su Iglesia.

¿Qué le pide a Nuestro Padre Jesús de la Oración en el Huerto?
Que nos ayude a llevar nuestra cruz de cada día, con alegría, con generosidad y con naturalidad. Y que seamos muy felices.