Enséñanos a orar

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Señor, enséñanos a orar;
despiértanos temprano
y dinos tu consejo cuando,
al orar, callamos.
Enséñanos a orar con perseverancia,
que no nos distraigan ni nos venzan
las astucias de nuestro enemigo,
sino que, alabándote y adorándote,
te oremos, muy agradecidos.
Señor, enséñanos a orar de madrugada,
cuando la calma es total y nuestras almas
aún no se agitan por la lucha diaria;
y, al terminar, del día, la batalla,
sin haber dejado de orar ni un momento,
gozosos de estar en tu presencia otra jornada,
el amén te demos.
Que aún en los tiempos más terribles
sólo en ti esté nuestra confianza,
para que orando así
la unión de los hermanos procuremos,
y demos por fin al semejante
el mismo amor que reclamemos.
Enséñanos a orar por la justicia
Señor, pero sin justificarnos,
otorgando el perdón a todos esos
injustos que nos hacen daño.
(Raúl Daniel. cf. Lc 11,1-13. XVII T.O.)
 
El ángel del Señor anunció a María.
Y concibió por obra y gracia del Espíritu Santo.
Dios te salve, María…
He aquí la esclava del Señor.
Hágase en mí según tu palabra.
Dios te salve, María…
Y el Verbo de Dios se hizo carne.
Y habitó entre nosotros.
Dios te salve, María…
Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios,
para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Jesucristo.
Oremos
Oh Padre, Infunde en nuestra alma tu gracia. Tú, que en la anunciación del Ángel nos has revelado la encarnación de tu Hijo, por su pasión y su cruz condúcenos a la gloria de la resurrección. Por Cristo, Nuestro Señor. Amén.