Crónica 1 de noviembre

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El 1 de noviembre, solemnidad de Todos los Santos,  nuestra Hermandad vuelve su mirada a Nuestra Señora del Amparo, un año más.

Por la mañana, en el Ángelus, nuestro consiliario nos encomendaba a dejarnos guiar por la Virgen, a dejarnos cuidar por Ella, como lo hace con el Niño que lleva en brazos.

Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios:
no desprecies las súplicas que te dirigimos
en nuestras necesidades;
antes bien, líbranos siempre de todos los peligros,
Virgen gloriosa y bendita.
Amén

Como el año pasado, en el momento de la oración personal, cada uno fue poniendo a los pies de la Virgen sus peticiones y sus intenciones, para que ella las llevara a la tarde por las calles. El 2 de febrero, volverán a ser purificadas en la candela de la Fiesta de la Presentación del Señor.

Virgen María,
Tú que eres Amparo
de los creyentes,
extiende tu mano
del mismo modo que
haces con el Niño Jesús.
Cuida de todos los que necesitan
una palabra de consuelo y
la serenidad de la Esperanza.

María Candelaria,
a Ti a quien una espada
de dolor traspasó el alma,
sé ahora para nosotros
esa Luz que esperamos.
Infunde en nuestros corazones
el Espíritu de Jesús Resucitado,
para llevar a todo el que lo
necesita la Fe, como testigos,
y el Amor, como servidores
del Reino de Dios.
Por Jesucristo Nuestro Señor.

Por la tarde, se nos invitaba a contagiar la alegría del Evangelio, pero en este día mediante el recogimiento, la paz de la oración y el sosiego de la mirada de Nuestra Madre; mirándonos en los santos que nos acompañan, y con el recuerdo muy presente de nuestros hermanos difuntos.

En la Santa Misa y posterior salida procesional nos acompañan la Agrupación de Hermandades y Cofradías, y nuestras queridas hermandades del Señor de la Caridad y de la Virgen de la Cabeza. Gracias por vuestra cercanía y cariño.

Primera levantá, suena “Tus Dolores son mis penas”, suena una de las novedades, que no lo es tanto. Suena Tubamirum, elegante, como la conocemos. Gracias por vuestro gran trabajo e interpretación.

Nuestra Madre recorre la feligresía, con el clásico clavel blanco que ha dispuesto magníficamente Rafael Barón. Estrena candelabros, de nueve luces neobarrocos de metal repujado y chapado en plata de ley. Con pie de capillas de motivos vegetales con jarrones de flores en el centro. Dos cuerpos con brazos salomónicas adornados con asas y florones de donde nacen los guardabrisas. Columna central con piezas de bronce tallado con motivos vegetales rematada con el guardabrisas superior. Diseño y realización de los trabajos Orfebres Gradit, de Lucena

Al llegar al cruce de Don Rodrigo con Agustín Moreno, nos esperan nuestros hermanos de Las Penas de Santiago. Gracias.

La última levantá por un hermano, por el alma de la parroquia, quien siempre está para lo que necesitemos. Que la Virgen lo cuide ahora más que nunca.