Camino a la Gloria

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Mi deseo, verdad disimulada,
pese a la historia juntos vivida,
caminando la senda compartida,
es la eterna meta desplazada.
Impongo en Ti mi propia mirada,
para justificar contigo mi vida,
digo que tu Pasión me es querida,
mas no tengo el alma entregada.
Si a servirte no encuentro el modo
y a cada momento quito mis manos,
no puede ser verdadera mi ofrenda.
Haz de mi, servicio a mis hermanos,
con tu mirada en cada recodo
y yo de mis ambiciones me desprenda.
(cf. Mc 10, 35-45)