Martes Apostólicos

Elegir

"Manda que, cuando reines, estos dos hijos míos se sienten uno a tu derecha y otro a tu izquierda" (Mt 20, 21b) Desear ser poderoso o abrir el corazón, el reconocimiento o mancharse en el charco que pisa el hermano; querer ser o querer estar, subir al pedestal o...

Sin Ti

En medio de la sombra y de la herida me preguntan si creo en Ti. Y digo: que tengo todo, cuando estoy contigo, el sol, la luz, la paz, el bien, la vida. Sin Ti, el sol es luz descolorida. Sin Ti, la paz es un cruel castigo. Sin Ti,...

Ante el dolor

Acompañar en el dolor y la soledad es decirle al otro que nuestro corazón está abierto hacia él, que hay esperanza y Cristo vive con nosotros.

Recibid el Espíritu Santo

«Recibid el Espíritu Santo». ¡Esa es la fuerza! No podemos nada sin el Espíritu, pues la vida cristiana no es solo comportarse bien. Es el Espíritu quien nos hace resurgir de nuestras limitaciones, de nuestras “muertes”. No se puede ser cristiano sin caminar con el Espíritu Santo,...

Pascua en Galilea

El Señor ha resucitado y nos invita a volver a Galilea. Dejar Jerusalén, el sepulcro, salir a la vida. Galilea no es el paraíso de vacaciones. Es el lugar donde se dan palabras de aliento, se expulsan demonios, se combaten fanatismos, se da de comer al hambriento, se lucha por la justicia. Aún cuando...

Tú eres mi Señor

Tú eres Palabra de Vida, Tú eres Salud y Esperanza, Tú quien deshaces nuestras ataduras, Fuente de Agua Viva, Mesa de Paz.   Tú eres Luz y Camino, Tú eres Perdón y Refugio, Tú quien despierta nuestros oídos, Fuego en las entrañas, Amor Verdadero.   Tú eres nuestro Sentido, Bálsamo y Consuelo en nuestras heridas, Tú...

70 veces 7

Ante el dolor, 70 veces 7, ante la ofensa, 70 veces 7, ante la distancia, 70 veces 7.   Y un gran jardín en la entrada donde salir al encuentro.

San José

San José, junto con María, desbrozó el camino de la fe: creyó contra toda esperanza. Obedeció a Dios. Jesús no hizo sino lo que aprendió en casa: decir sí al Padre.  

Búsqueda

Contempladlo, y quedaréis radiantes, vuestro rostro no se avergonzará. El afligido invocó al Señor, él lo escuchó y lo salvó de sus angustias. (Sal 33, 16-17)