Día del Corpus. Entrevista a nuestro consiliario

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Con motivo del Día del Corpus Christi, Caritas celebra la Semana de la Caridad. Por ello, hemos hablado con nuestro consiliario sobre la labor asistencial en nuestra parroquia. Dicha labor asistencial delegada, ejercida a través de Cáritas parroquial, es una actividad que viene desde los inicios de la Iglesia, cuando los mismos Apóstoles empezaron a delegar en un grupo de personas llenas de espíritu y sabiduría esta importante tarea que les resultaba imposible llevar a cabo personalmente. 

Párroco de San Francisco y San Eulogio… y responsable de Cáritas, aunque tiene un gran colaborador como Rafael Galán. ¿Qué supone la delegación de la caridad del obispo?
El Sr. Obispo visita la delegación diocesana de Cáritas, coordina institucionalmente la acción caritativa de la diócesis y ofrece su asesoramiento a las caritas parroquiales y otras iniciativas caritativas y sociales que se quieran realizar.

En la feligresía, ¿hay mucha pobreza?
En esta feligresía de San Francisco San Eulogio hay familias en situación precaria.

¿Cuál es el perfil de los beneficiarios de Caritas?
Son personas sin trabajo, o con rentas o pensiones muy bajas, familias desestructuradas, o padres que acogen a hijos y nietos en casas, emigrantes, familias numerosas, parados de larga duración o mayores de 50 años y algunos que viven solos y sin recursos.

Si Cáritas no existiera…
Habría que inventarla… porque para muchas personas la ayuda estatal no llega y entonces acuden para cubrir necesidades básicas. Caritas Parroquial es el rostro amable de la iglesia para los necesitados. Desde los comienzos de la iglesia los cristianos se han dedicado ayudar a personas necesitadas, particularmente a los propios cristianos que pasan necesidad. Y a lo largo de la historia también nos hemos encargado de ofrecer esa ayuda incluso a los no creyentes y a los que no forman parte de la comunidad cristiana.

¿Qué ha cambiado tras el 14 de marzo?
Muchas personas, con el confinamiento, han perdido los trabajos precarios que tenían o fueron echadas de la pensión u hostal donde vivían y se han encontrado literalmente en la calle. No tenían donde dormir, aunque tuvieran una pequeña pensión económica. Como hemos tenido la parroquia abierta durante el tiempo del confinamiento, muchas de esas personas que deambulaban por las calles sin hogar ni un techo donde cobijarse han podido recibir comida y otras ayudas básicas. También hemos ayudado a personas que están esperando las ayudas estatales prometidas por los Ertes. Desde el primer momento, nos hemos coordinado con el Ayuntamiento y nos hemos integrado en el programa #TodosporCórdoba para intentar coordinar la ayuda y mejorarla. Por ese conducto nos han venido unas 15 familias más de nuestro barrio.

¿Hacia dónde va la asistencia que hace Cáritas en nuestra parroquia? ¿Qué necesidades detecta que debiéramos dar respuesta?
Nuestro servicio quiere ser un anuncio del Evangelio a través del rostro misericordioso de su Iglesia, que en este barrio es nuestra parroquia. A algunas  familias llevamos mucho tiempo ayudándoles, porque su situación es complicada  por las circunstancias que tienen.
Para nosotros, es muy importante acoger a las personas y escucharlas, mostrando nuestra disponibilidad para intentar asesorarlas y ofrecerles algunas ayudas básicas. Hay muchos transeúntes a los que hacemos un servicio de atención primaria y básica.
En algunos casos hemos logrado que las personas consigan trabajo o una vivienda, dejen de vivir en la calle o salgan de alguna situación de adicción. A veces, la falta de trabajo o la precariedad laboral y la desestructuración familiar coinciden y la situación es difícil de superar.

En nuestra parroquia se viven carismas y realidades diferentes, ¿cómo se conjuga esa pertenencia? ¿Cómo confluyen en Cáritas, desde la perspectiva de su pastor?
La tarea de Caritas Parroquial se lleva acabo con la colaboración de miembros de las distintas realidades que componemos la parroquia: la Cofradía de la Caridad, del Huerto, de la Virgen de la Cabeza y de las Comunidades Neocatecumenales, y algún otro feligrés que no pertenece a ninguna de las anteriores realidades eclesiales asociadas. Es muy importante esa presencia, porque con su servicio dan un testimonio de Jesucristo sin imponer a nadie nuestra fe pero mostramos a todos, con el servicio, el amor y la misericordia de nuestro Dios. Y también hay muchos feligreses que colaboran con sus aportaciones económicas. Con ese dinero compramos alimentos, pagamos medicamentos, la luz y agua, alquileres, pensiones, viajes para transeúntes, etc.
Como pastor he procurado siempre que la acción de nuestra Caritas sea de toda la parroquia y no algo personal mío, para que se vea realmente que es la Iglesia la que acoge y ayuda a estas personas.

¿Su mayor devoción?
Desde pequeño me he criado en la devoción a la Virgen María en su advocación de Araceli, patrona de mi pueblo y también a un Cristo crucificado, el Cristo de la Sangre, a cuya cofradía pertenecía mi padre, y a la que también pertenezco yo desde pequeño. Con el tiempo, he ido descubriendo que todas las imágenes nos remiten a quien representa, tanto si son de la Virgen como del Señor y de los santos, a los que he descubierto desde una relación de fe personal. Poco a poco he ido descubriendo la centralidad de la devoción a la Santísima Trinidad, a la Virgen María y a los Santos. De entre estos últimos, me han ayudado mucho desde joven San Francisco de Asís y San Juan de Dios, y después San Juan de Ávila, Santa Teresa de Jesus, San Juan De la Cruz y otros muchos, entre los que destaco a San Juan Pablo II, que me ordenó sacerdote presbítero, un 12 de junio de 1993.

¿Qué le pide hoy Joaquín Alberto Nieva a sus devociones?
A la Virgen María, que interceda por mí ante su Hijo, para que responda siempre con fidelidad al Señor. A los santos también les pido que rueguen por mí, para que sea santo como ellos.

Algo más que quiera decir a los hermanos del Huerto a propósito de la Semana de la Caridad y Día del Corpus Christi…
Les agradezco  su  colaboración con Caritas Parroquial, especialmente ahora en la pandemia, y los demás proyectos solidarios de la Hermandad. A todos quiero recordarles en esta semana de la caridad y día del Corpus que tenemos que comprender que nuestra comunión fraterna y nuestro amor  nacen de la participación en la eucaristía. Necesitamos tener nuestro encuentro semanal con Cristo  en la Misa del domingo, que la participación sea cada vez más consciente y activa. Solo así crecerá en nosotros la caridad a los hermanos, empezando por los más cercanos de la Cofradía, y continuando con los más necesitados. La eucaristía es fuente de la caridad cristiana. Y nuestra participación consciente en ella dará muchos y buenos frutos y entonces caminaremos por la senda del amor. Muchas gracias.